amor cósmico

El día que nunca existió

En mi cabeza se pintó una y mil veces ese 26 de mayo, viéndote desde lejos en salidas internacionales, corriendo a abrazarte para poder sostenerme porque sino lo hacía, no podría mantenerme de pie… un abrazo sin fin, sentiría tu aroma y como me respirarías sobre la nuca, te miraría y me vería a través de tus ojos, sonreiría para contener el ritmo de mis lágrimas, nuestros labios no podrían resistirse y nos fundiríamos en una sola alma, tomaría tu mano y sentiría cómo todo volvía a su lugar, cómo ese vacío que sentí durante 6 meses, ya no estaría más…. Ese era mi sueño, pero se quedaría sólo en eso, no se haría realidad porque al día siguiente tendría que despertar, asumir la realidad, me caería de la cama y el golpe sería aún más fuerte.

No creí que fueras a escribirme después tus tan contundentes, realistas y cortantes palabras…”no vamos para ningún lado”…. Me tomó por sorpresa ver un mensaje con tu nombre porque me intenté convencer que no aparecerías nunca más. Cuando pienso que he avanzado 3 pasos, me doy cuenta que hay cosas de las que no se puede huir, no es cuestión de avanzar o retroceder, sino de enfrentarlas. Y el viernes fue así para mi, todo dio un giro inesperado y pensé mucho sobre las decisiones. De eso se trata la vida, de tomarlas y tú tomaste las tuyas, no te juzgo. Pero hoy más allá de eso, me quite una venda de mis ojos, que ni sabia que tenía, y asumí mi realidad, no la tuya (donde es totalmente valido y razonable lo que hiciste), pero desde mi lado, veo una cruda realidad, y es que por más amor que profesaras por mi, tú no me pusiste en tus planes, no me elegiste a mi, y debo confesarte que eso me partió el corazón. Con esto no quiero buscar culpables, estas cosas nos hacen más fuertes, cada uno es responsable de lo que se permite para su vida, solo es que sencillamente duele, duele bastante. Así es la vida, a veces se aprende a las patadas, pero no de manera negativa, nada lo es, son enseñanzas y pruebas que se me presentan una vez más.

Han pasado noches, días, semanas, meses, y aún vibran mis entrañas cuando te pongo en mis pensamientos, cuando al caer la noche mis latidos tienen tu nombre. Creo que no alcanzas a imaginar todas las sensaciones que generas. Había dejado de escribir, creyendo que todo pasa, todo cambia, que ya no eras lo que aún eres para mí. Siento un sinsabor por dentro, me prometí no buscarte más, no tener contacto contigo, pero hay algo que no me da tranquilidad, no te sales de mi cabeza y me pregunto si debo verte y o debo seguir firme? Es una lucha constante entre la razón y el corazón. No sé qué hacer, de solo pensar en verte, se me estremece todo… Pero no puedo seguir pretendiendo que tu no eres aquello que mi corazón me recuerda día a día, definitivamente no puedo obligarme a ir en contra de quien soy. Pero a la vez se que hay situaciones que no están en mis manos, hay otras que se constituyen con 4 manos y otras que solo construyen las mías. Yo solo sigo confiando, sigo creyendo, sigo agradeciendo, sigo creciendo… Te amo, te bendigo y te deseo lo mejor siempre.

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